El primer ejemplar de Lapizázulix


Lo incorporo acá tal y como apareció en la primera versión del blog. Luego, esto mismo apareció enlazado de modo tal que se pudiese acceder al texto con su diagramación tal y como se publicaba en papel (publicación N°2)

PEDRO ORGAMBIDE (n° 1)
Cuentos breves Conocidos y no tanto La pagoda de Babel -Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que ordenó a los gigantes que erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Solo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra, abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio sultán se desmorona para siempre. Gilbert Chesterton (1874-1936, inglés) La verdad sobre Sancho Panza Con el correr del tiempo, Sancho Panza, que por otra parte, jamás se vanaglorió de ello, consiguió mediante la composición de una gran cantidad de cuentos de caballeros andantes y de bandoleros, escritos durante los atardeceres y las noches, separar a tal punto de sí mismo a su demonio, a quien luego llamó don Quijote, que este se lanzó inconteniblemente a las más locas aventuras; sin embargo, y por falta de un objeto preestablecido, que justamente hubiera debido ser Sancho Panza, hombre libre, siguió de manera imperturbable, tal vez en razón de un cierto sentido del compromiso, a don Quijote en sus andanzas, y obtuvo con ello un grande y útil solaz hasta su muerte. Franz Kafka. (1883-1924, checo) Sola y su alma Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo. Todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. T. B. Aldrich Aforismos Es absolutamente evidente que el arte del cine se inspira en la vida, mientras que la vida se inspira en la TV. Woody Allen (cineasta estadounidense) Pobre el discípulo que no deja atrás a su maestro. Leonardo Da Vinci (1452-1519, italiano) Los humildes, algún día mueren, los poderosos, también. Pancho Aquino (argentino, 1939) Apócrifos Solidario es aquel que mira y no juzga. Mariana Ortiz 1º.7ª. A la almohada no le cuentes tus penas porque no obtendrás respuesta. Daiana Ortega 1º.10ª. Premiar al bueno y consolar al malo. Olivia Paucara 2º.9ª. En cada vuelo hay una meta. Ezequiel Montenegro 5º.7ª. LAPIZÁZULIX La galaxia del cuento Año I- No. 1- Mayo 2003 Pedro Orgambide (1929-2003) Un cuento sobre el cuento La protección por el libro El literato Wu, de Chiang Ling, había insultado al mago Chi Shen. Seguro de que este procuraría vengarse, Wu pasó la noche levantado, leyendo, a la luz de la lámpara, el sagrado Libro de las Transformaciones. De pronto, se oyó un golpe de viento, que rodeaba la casa y apareció en la puerta un guerrero, que lo amenazó con su lanza. Wu lo derribó rápidamente con el libro. Al inclinarse para mirarlo, vio que no era más que una figura, recortada en papel. La guardó entre las hojas. Poco después entraron dos pequeños espíritus malignos, de cara negra y blandiendo hachas; también estos, cuando Wu los derribó con el libro, resultaron ser figuras de papel. Wu las guardó tan cuidadosamente como a la primera. A medianoche, una mujer, llorando y gimiendo llamó a la puerta. -Soy la mujer de Chang –declaró-. Mi marido y mis hijos vinieron a atacarlo, y usted los ha encerrado, ahí, en su libro. Le suplico que los ponga en libertad. -Ni sus hijos ni su marido están en mi libro –contestó Wu-. Solo tengo estas figuras de papel. -Sus almas están en esas figuras –dijo la mujer-. Si a la madrugada no han vuelto, sus cuerpos, que yacen allá, en nuestra casa, no podrán revivir jamás. -Malditos magos –gritó Wu-. ¿Qué merced puede esperar? No pienso ponerlos en libertad. De lástima, le devolveré uno de sus hijos, pero nunca pida nada más. Le dio una de las figuras de cara negra. Al otro día, supo que el mago y su hijo habían muerto esa noche. (Borges, Ocampo y Bioy Casares. Antología de la literatura fantástica) Willoughby Meade. Pedro Orgambide Su obra se desarrolló principalmente en prosa (cuento y novela), en la que alterna temáticas argentinas, mexicanas (debido al tiempo en que vivió en ese país durante su exilio) y latinoamericanas en general. Destacan, entre otras: Hacer la América, Historias con tangos y corridos, Memorias de un hombre de bien, Un tango para Gardel (publicado póstumamente). El incrédulo Mienten los que dicen que Emiliano Zapata vive todavía. Ni modo, mano, está muerto y bien muerto. Si yo fui uno de los que lo mató. Mienten los que dicen que anda en un caballo blanco por el desierto de Arabia. Puros cuentos, cotorreo de esos viejos que se llenan la cabeza de pulque, de sueños y de pájaros. Se lo digo yo: está murto. A mí no me falla la memoria ni la puntería. Si ahorita, de un balazo, puedo acabar con el vuelo de un zopilote de las sierras. Esto de que Emiliano vive es cuento, señor, toda esa historia del caballo blanco… Así dijo el viejo. Sólo que aquella noche, el incrédulo, vio bajar de las sierras al caballo blanco y su jinete. Sacó su pistola. Pero tarde. El jinete le disparó su 30-30. Se desparramaron en la tierra los pensamientos del incrédulo. Fue así como murió don Buenaventura Salazar, según dicen. (de Historias con tangos y corridos, Premio Casa de las Américas 1976) PARTICIPÁ DEL CLUB DE NARRADORES ORALES. Informes: Prof. Silvina Fariña La sirena Creo que necesito una compañera de ruta porque siento que estoy muy solo en el mundo. Mi alma está destruida y no hay mujer que me ame. Me siento como un vagabundo; quisiera que en este mismo instante apareciera una mujer. Hay alguien que se me acerca velozmente, como si fuera un pez; tiene figura humana, pero también cola de pez. Es hermosa, es una sirena y me está abrazando. No. Se va a lastimar con mi tridente. Nos estamos cayendo a gran velocidad. Nos hundimos en el océano y es todo bellísimo. No veo. Está todo oscuro. Ya no siento el cuerpo. Tadeo Japez 2º.10ª. (Inspirado en “La sirena”, de Manuel Mujica Láinez) Diálogo Marcela, la madre de la niña, se acercó a la mesa… La muñeca giró su cabeza y la miró… Preocupada por la mirada maldita de la muñeca, la mujer preguntó: -¿Qué hacés sola con esa muñeca extraña? -Sola no –contestó la muerte, y se hizo ver… Carolina Narváez 1º.5ª. (A partir del cuento “Devoción” de Alejandra Pizarnik) Virginia Miraballes 1º.10ª. El príncipe encantado De niña creí en el príncipe azul que con su caballo alado llegaría a la puerta de mi casa a pedir mi mano. Hoy ese príncipe azul no ha llegado, porque en su lugar golpeó la puerta de mi vida uno al cual dejé entrar. Un príncipe sin corona, sin título, sin palacio lujoso, pero tierno y sincero, puro y mío, príncipe de la bondad, príncipe del amor, príncipe de mi vida. No llegó a mí con su caballo alado; llegó con un rayo de luna iluminando mi camino y conquistando mi corazón; llegó como un encanto mágico e hizo florecer mi vida de ilusiones y amor. Adriana Sánchez 2º.6ª. Un final triste para un cuento feliz Había una vez un hombre que se llamaba Robin. Cada vez que una persona con dinero pasaba por el bosque se le atravesaba, le robaba todo el dinero y le decía: “Soy Robin, les robo a los ricos para ayudar a los pobres”. Un día los pobres, cansados de esperar que Robin les llevara el dinero que les había prometido hacía tiempo, fueron a buscarlo al bosque. Gran sorpresa se llevaron al encontrarse con otro grupo de pobres que buscaba a Robin. El segundo grupo contó que Robin era como una langosta, que iba de bosque en bosque robando todo el dinero que podía y que, cuando lo descubrían, huía. Los pobres, muy preocupados, informaron a todos los bosques. Cuando Robin llegó al más próximo, lo fusilaron. Claudia Gerstner 1º.7ª.