SUCUMBIR A LA TENTACIÓN

Desde que empecé a trabajar con los blogs (este fue el primero) me propuse que no aparecería en ellos nada de mi creación ficcional. Análisis, comentarios, sí; lo que se vinculara con lo creativo siempre provendría de las actividades de mis alumnos; en otro orden de cosas, retomar ideas de otros en sitios, páginas y blogs para nutrir los diversos aspectos de la literatura y de la cultura que me interesara abordar por diferentes necesidades: investigación personal, interés de lectora, aportes para la enseñanza…

Lo cierto es que no he impulsado la posibilidad de que mis textos poéticos y narrativos fueran publicados y creo que a esta altura quedarán como cuadernos personales y, con o sin valor literario, nunca verán la luz de otro modo.

Por esta razón he sucumbido y, por primera vez (exceptuando un video que se realizó con fines educativos), voy a compartir en este espacio una poesía de mi autoría (no sé si volveré a repetir la experiencia). Cabe decir que el texto es conocido por varias personas (algunas de ellas siguen el blog) porque surgido por una situación especial fue compartido con varios que atravesaron momentos similares o se dedicó a otros que nos abandonaron dejándonos ante el vacío que produce la ausencia:

Hacia el origen

De un capullo de seda

Frágil como la vida misma,

Tenue como el día,

Simple como las gotas de lluvia

En las plantas de un jardín.

De allí salimos;

Al sol, a la lluvia, a la noche…

Reptamos por caminos desconocidos,

Nos cruzamos con otros seres

Y nos unimos en burbujas resplandecientes

Mientras el tiempo gira a nuestro alrededor.

Un día nos elevamos, ascendemos

Hacia el sol, las nubes, las estrellas.

Hay un nosotros que nos reúne, nos congrega

Y la esperanza de un futuro que nos continúa.

Volamos, cuerpo y alma de mariposa omnipotente,

Sabiendo que nuestro tiempo pasa,

Construyendo castillos en el aire

Que el sol refleja en los oasis de la tierra.

Unas veces descendemos hacia las flores

Para dejar nuestras semillas,

Para afianzar lo que ha de quedar de nosotros.

Otro día, uno pactado de antemano

Pero siempre imprevisto,

Nos quedamos en la tierra,

Nos hundimos en ella,

Nos cobijamos en ella.

Quizás estamos solos

Pero llegamos al origen,

Al final de un camino

Que nos señala el final de nuestro tiempo,

El comienzo de otra historia

En la que somos fruto y semilla,

En la que nuestra simiente,

Origen y meta,

Queda para soñar nuevos caminos.

 

 

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Romanticismo, literatura y tradición oral

Diente de León: el Romanticismo

     Aunque nuestro eje está puesto en la narración oral y en los microrrelatos, les ofrezco este artículo en el que Teresa plantea para sus alumnos algunas de las cuestiones vinculadas con el Romanticismo.

     ¿Por qué? Pues porque no hay que olvidar que en ese movimiento estético se gesta una fuerte impronta del FOLKLORE, la tradición cultural (muchas veces oral) que da paso a relatos más vinculados con la vida de los pueblos, sus costumbres, leyendas… En fin: una raíz de la cual surgirán manifestaciones que (si bien ya habían existido antes, cuando la tradición oral era lo predominante, previo y posterior a la fijación por la escritura) empiezan a tomar fuerza para desarrollarse y entrelazarse en las vanguardias y ya no desaparecer desde que se incorporan a las reconstrucciones históricas (cuando se retoma, por ejemplo, la voz de los pobladores de una región para recobrar voces antiguas acerca de lo sucedido donde no hay demasiados registros por escrito).

     Recuerdo ahora una de las leyendas de Bécquer que rescaté, entre otras razones, porque es la más corta de las que he leído de él y porque me fascina trabajar con lo que he hallado y (en apariencia) nadie conoce (o al menos nunca me lo han mencionado). Me refiero en este caso a La voz del silencio:

(TRADICION DE TOLEDO) Gustavo Adolfo Bécquer – siglo XIX

En una de las visitas que como remanso en la lucha diaria hago a la vetusta y silenciosa Toledo, sucedieron estos pequeños acontecimientos que, agrandados por mi fantasía, traslado a las blancas cuartillas.

 Vagaba una tarde por las estrechas calles de la imperial ciudad con mi carpeta de dibujo debajo del brazo, cuando sentí que una voz como un inmenso suspiro pronunciaba a mi lado vagas y confusas palabras: me volví apresuradamente y cuál no sería mi asombro al encontrarme completamente solo en la estrecha calleja. Y, sin embargo, indudablemente una voz, una voz extraña, mezcla de lamento, voz de mujer sin duda, había sonado a pocos pasos de donde yo estaba. Cansado de buscar inútilmente la boca que a mi espalda había lanzado su confusa queja, y habiendo ya sonado la hora del Angelus en el reloj de un cercano convento, me dirigí a la posada que me servía de refugio en las interminables horas de la noche. Al quedarme solo en mi habitación, y a la luz de la débil y vacilante bujía, tracé en mi álbum una silueta de mujer.

 Dos días después, y cuando ya casi había olvidado mi pasada aventura, la casualidad me llevó nuevamente a la torcida encrucijada teatro de ella. Empezaba a morir el día; el sol teñía el horizonte de manchas rojas, moradas; caía grave en el silencio la voz de bronce de las horas.  Mi paso era lento, una vaga melancolía ponía un gesto de duda en mi semblante. Y otra vez la voz, la misma voz del pasado día, volvió a turbar el silencio y mi tranquilidad.  Esta vez decidí no descansar hasta encontrar la clave del enigma, y cuando ya desconfiaba de mis investigaciones, descubrí en una vieja casa, de antiquísima arquitectura, una pequeña ventana cerrada por una reja de caprichoso y artístico enrejado.  De aquella ventana salía, indudablemente, la armoniosa y silente voz de mujer .Era completamente de noche, la voz-suspiro había callado y decidí volver a mi posada, en cuya habitación de enjalbegadas paredes, y tendido en el duro lecho, ha creado mi fantasía una novela que, desgraciadamente…, nunca podrá ser realidad.

 Al día siguiente, un viejo judío que tiene su puesto de quincalla frente a la vieja casa en que sonó la misteriosa voz, me contó que dicha casa está deshabitada desde hace mucho tiempo.  Vivía en ella una bellísima mujer acompañada de su esposo, un avaro mercader de mucha más edad que ella.  Un día el mercader salió de la casa cerrando la puerta con llave, y no volvió a saberse de él ni de su hermosa mujer.  La leyenda cuenta que desde entonces todas las noches un fantasma blanco con formas de mujer vaga por el ruinoso caserón, y se escuchan confusas voces mezcladas de maldición y lamento. Y la misma leyenda cree ver en el  blanco fantasma a la bella mujer del mercader avaro.

Voz de mujer que como música celeste, como suspiro de un alma enamorada, viniste a mí, traída por la caricia del aire lleno de aromas de primavera. ¿Qué misterio hay en tus palabras confusas, en tus débiles quejas, en tus armoniosas y extrañas canciones?

Microcuentos.es

Equipo de Microcuentos.es

En este sitio de minicuentos estaré pronto publicando algunos artículos y quizás también envíe microrrelatos propios y tenga la suerte de que me publiquen. Por ahora, más allá del sitio en sí mismo, estén atentos puesto que, así como allí aparezco incluida en el grupo de colaboradores, quizás tengan noticias de lo que aceptan publicarme. Los mantendré informados, pero naveguen ese espacio puesto que encontrarán material que les puede interesar.

Para los que siguen también por las redes sociales, pueden encontrarlos en Instagram.

Podcast para la biblioteca para pacientes

AEDA y sus continuos emprendimientos

     Bien. Aquí no hago otra cosa más que replicar una de las tantas acciones que esta asociación española realiza. Posiblemente contribuya a que algunos la conozcan o quizás pudiera ser que quienes ya van conociéndola puedan compartir impresiones acerca de tan vasta y prolífica labor. Para algunos no será novedad pero recuerden que no sólo tienen la página del sitio sino que están también en Facebook y Twitter. Por otra parte muchos de sus integrantes continúan en forma paralela actividades que los identifica en forma específica sin que dejen de conformar un equipo con intereses comunes.

Múltiples facetas de René Avilés Fabila

Regreso al hogar-Senderoblog

     Les traigo aquí la entrada de Senderoblog puesto que aporta otra faceta a lo que yo conocía de este escritor (y posiblemente a varios de ustedes les suceda lo mismo).

  Las primeras veces que estuve en contacto con microrrelatos, sin percatarme necesariamente de que fuese una forma de escritura peculiar, me encontré con textos escritos por René Avilés Fabila y que me llamaron en un comienzo la atención por los juegos intertextuales con los que desafía continuamente.

“Corrección cinematográfica” 

Cuando el aterrado público esperaba ver al inmenso King-Kong tomar entre sus manazas a la hermosa Fay Wray, el gorila con paso firme salió de la pantalla, y pisoteando gente que no atinaba a ponerse a salvo, buscó por las calles neoyorquinas hasta que por fin dio con una película de Tarzán. Sin titubeos –y sin comprar boleto-, con toda fiereza, destrozando butacas y matando espectadores, se introdujo en el film y una vez dentro, ansiosamente buscó su verdadero amor: Chita.

     Este es un ejemplo. Hay otros muchos: recuerdo uno que no lleva título y que presenta la historia de Blancanieves como si se tratara de una propaganda o promoción; otro que cuenta otra versión de los hechos en relación con el flautista de Hamelín. Aquí se los agrego:

“Sobre el flautista de Hamelin”

      Como no quisieron pagarle sus servicios, el flautista, furioso, decidió vengarse raptando a los niños de aquel ingrato pueblo. Los conduciría por espesos bosques y altas montañas para finalmente despeñarlos en un precipicio. Sus padres jamás volverían a verlos. Para ello no era suficiente su flauta mágica, sino algo más poderoso. Optó, entonces, por prender el aparato televisor: los niños encantados lo siguieron hacia su perdición.

     Les debo el de Blancanieves puesto que no lo tengo ahora a mano (aunque pueden encontrarlo, si tienen tiempo de navegar un rato, en los archivos de las primeras publicaciones de Lapizázulix, los correspondientes a los adjuntos de los ejemplares que distribuía en papel en la escuela en donde empecé a experimentar mi proyecto. Prometo volver y colocarlo, de todos modos, en una nueva entrada o posiblemente en una actualización de esta.

     Acá aparecen otros dos que apelan a un estilo diferente:

“Euclideana”

En una ciudad actual la distancia más corta entre dos puntos no es la recta: es el zigzag que nos evita los semáforos .

En: Lauro Zavala, La minificción en México, p. 34

 

“El harén de un tímido”

Como temía decirles que no, opté por conservar a todas las mujeres que he amado.

Cuentos de hadas amorosas, 1998

     Sin lugar a dudas un interesante escritor en cuya obra hay que seguir indagando. La única duda que me he planteado antes de publicar este breve texto es la V que aparece en el apellido de nuestro autor puesto que lo he conocido siempre y lo he visto citado como FABILA y no FAVILA. No es crítica; no sería la primera vez que nos encontremos con apellidos con variantes gráficas.

 

Lo que nos dejó Monterroso | Microcuento.es

Artículo de Lagmanovich

Lo que nos dejó Monterroso

Hacia fines de diciembre (2018) Microcuentos.es publicó el artículo que les propuse. Acá aparece no sólo el artículo que escribí para ese sitio (Lo que nos dejó Monterroso) sino el enlace con una entrada anterior de este sitio mío (Lapizázulix) en la que yo había escrito acerca del artículo elaborado por David Lagmanovich, dado que este fue la base para el armado del posteo que verán en la página de Microcuentos.es.

Espero que les agrade y resulte de utilidad.

NOCHE DE LOS MUSEOS EN EL COLEGIO MARIANO MORENO-2018 (2° EDICIÓN)

L

 

Lo que antecede son algunas imágenes de las actividades presentes en la Noche de los Museos: taller de Letras, música, danza, canto, narración oral, experiencias diferentes con el ámbito de la ciencia, recorrido por la zona donde se ubican los objetos que se encuentran y deben ser restaurados para luego ser conservados en el Museo, el museo mismo. Sigue leyendo

ACERCA DE LOS MICRORRELATOS Y LA HIPERBREVEDAD

Un tiempo atrás creo haber mencionado un artículo de David Lagmanovich acerca de los microrrelatos. Más allá de que hay varios escritores y teóricos que plantean cuestiones acerca de este tema, en ocasión de haber realizado una reseña/comentario de lo expuesto por Lagmanovich se los ofrezco a continuación para quienes además de disfrutar de la lectura trabajan de un modo u otro lo vinculado con el entramado que se produce en diferentes discursos (literarios o no literarios). Espero que sea de su interés; si alguien no conoce el artículo y desea leer el original no hay más que pedirlo.

HIPÓTESIS ACERCA DE LOS MICRORRELATOS

  1. DAVID LAGMANOVICH[1]

 

La polémica acerca de la entidad de esta forma de narrar pareció estallar a partir del relato de Augusto Monterroso (guatemalteco), “El dinosaurio”:

Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”

Hubo una sucesión de artículos en pro y en contra de lo que se dio en denominar microrrelato, microficción, minicuento… Y de hecho se debatió acerca de qué (y de qué modo) desenvuelven una historia estos textos, así como qué extensión los incluye dentro de esta categoría dado que algunos entendían que estaban sugiriendo más que narrando, que podían ser el comienzo o el final de un relato… y otras tantas versiones más. Ni qué decir que se planteó hasta qué punto los relatos breves (como “El gesto de la Muerte” de Jean Cocteau, por mencionar sólo uno) estaban o no emparentados con este nuevo fenómeno.

Lo cierto es que esta “nueva” forma de contar se instaló con tal fuerza que comenzó una inusual competencia en relación con encontrar el más corto ya escrito (y si acaso podía estar en una obra más extensa, en una especie de relato  incluido) o (más allá de las variaciones que se gestaron a partir del texto de Monterroso[2]) quiénes lograban desarrollar el mejor microrrelato. Por supuesto, varios críticos y escritores comenzaron a establecer reflexiones acerca de la micronarrativa. Es este el contexto a partir del cual presentamos a David Lagmanovich. Escritor además de teórico, este argentino redacta un trabajo para la Universidad de Tucumán en donde contrapone el relato mínimo con el hiperbreve y se propone corroborar algunas consideraciones a partir de un corpus de 111 textos recogidos entre autores de diferentes nacionalidades.[3]

Algunas cuestiones delineadas en las primeras líneas de esta reseña constan en el artículo de Lagmanovich: porque las retoma de otras posturas (de hecho al leerlas uno se reencuentra con ideas ya instaladas en el horizonte del lector); porque sacan a la luz elementos que dan interés particular a esta narrativa (la transtextualidad, el juego de palabras, la ironía, entre otros); porque representan una interesante mirada sobre la entidad de estas formas narrativas e incluyen una reflexión acerca de la propia escritura (dentro del corpus constan algunos cuentos del mismo David Lagmanovich).

El material de análisis propuesto en el trabajo está segmentado en tres partes acorde con la cantidad de palabras (agregando el autor la observación acerca de que el título de cada relato forma parte del número de vocablos que lo integran): más de 30 palabras, más de 20, menos de 20.

De todos modos en cierto punto del análisis el autor concluye que los dos primeros grupos podrían ingresar en una misma categoría y que el último se diferenciaría por la hiperbrevedad.

Cuestiones interesantes por considerar son las observaciones que realiza acerca de còmo en un conjunto importante de textos se pone de relieve el contrapunto de tiempos verbales (dos pretèritos que distinguen entre lo puntual y lo durativo[4]) asì como en otros casos el uso del tiempo presente acciona en los márgenes entre la narración y la observación de un hecho o una situación.[5]

Otro aspecto para tener en cuenta es el hecho de que el predominio de lo verbal o de lo nominal no incide en la extensión de lo que se relata.

La descripción estàtica de una situación, la prevalencia de la opinión del narrador o de un personaje en relación con la armazón del relato también son temáticas que Lagmanovich aborda. Hay un punto interesante por considerar: pese a que escoge varios textos que dan cuenta de esta estrategia narrativa no parece quedar tan claramente indicado un tèrmino que la defina: no se habla aquí sòlo de relatos que hacen alusión a otros presentándolos con otra mirada sino también a aquellos en los que la observación de lo absurdo adquiere visos particulares. Se mencionan a continuación (con el número que tienen originariamente en el estudio citado) dos de ellos:

  1. ÁNGEL GARCÍA GALIANO (España): “La última cena” (16 palabras)

El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente yo llevaré la bebida.

Galería de hiperbreves, 2001

 

  1. ANTONIO DI BENEDETTO (Argentina): “Oscurecimiento” (16 palabras)

El suicida se cuelga del cuello con el cable telefónico. La ciudad queda a obscuras.

Cuentos del exilio, 1983

 

Al finalizar su análisis del corpus David Lagmanovich deja expuestas dos consideraciones:

  1. Si la extensión define o determina algo con respecto al efecto que producen las narraciones encuadradas como microrrelatos;
  2. Si la diferenciación de terminología microrrelato/hiperbreve es importante en lo que se està considerando.

 

A partir de lo que expone en relación con los dos puntos anteriores quedan en claro ideas (que no plantea como concluyentes sino como puntos de partida para seguir reflexionando) que confluyen hacia esta hipótesis:

  • La diferencia entre los textos del primero de los dos grupos que finalmente considera y los que responden al segundo de ellos da la perspectiva de que cuentos breves, microrrelatos o micro ficción son términos que podrían abarcar textos incluso algo màs extensos que los presentes en su corpus de 111 relatos[6]
  • En el afán de algunos teóricos por hace foco en lo hiperbreve, la cuestión de la terminología (a juicio de Lagmanovich) lesiona lo màs importante de la lectura/escritura de este tipo de narraciones y de las que pertenecen al grupo que algunos quieren encuadrar con un único tèrmino. A su juicio, microrrelato y texto hiperbreve no son sinónimos; el último concepto habrìa que reservarlo para los extremos de la brevedad y recordar que en el microrrelato pueden integrarse textos de una o dos líneas pero también otros que exceden, por ejemplo, los diez renglones.

 

Silvina Gabriela Fariña

Profesora de Lengua y Literatura

 

[1] https://webs.ucm.es/info/especulo/numero32/exbreve.html Aquí el artículo completo de David Lagmanovich.

[2]JOSÉ MARÍA MERINO (España): “Cien” (25 palabras:) Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina (Citado por DAVID LAGMANOVICH en el artículo que aquí se analiza).

[3]Sabemos que podemos encontrar micro ficción en diferentes idiomas. En este caso el teórico trabaja con textos de habla española: desfilan escritores argentinos, venezolanos, colombianos, uruguayos, mexicano, españoles y de otros orígenes pero siempre en nuestra lengua.

[4] “pasados terminativo y no terminativo” son los términos que Lagmanovich utiliza en su análisis.

[5] Al leer las observaciones que realiza al respecto uno no puede menos que recordar un cuento como “Historia verídica” de Julio Cortázar para plantearse si necesariamente la narración en presente se vuelve “aforística” según sus apreciaciones. Dado que el propósito de este artículo es reseñar y no debatir, dejaremos este punto para otra oportunidad.

[6] El cuento de Julio Cortázar, “Historia verídica”, así como “La salvación” de Adolfo Bioy Casares, por mencionar algunos, ingresarían en las características de lo aquí señalado.